Cómo crear el hábito del ejercicio y sostenerlo en el tiempo

Si ya empezaste a hacer ejercicio muchas veces y otras tantas lo dejaste, quiero que sepas algo: no es falta de voluntad ni un defecto tuyo, y tampoco estás sola en esto. Crear el hábito del ejercicio cuesta porque casi siempre lo intentamos de la forma más difícil, con metas enormes y poca paciencia. La buena noticia es que sostenerlo en el tiempo se parece menos a un acto heroico y más a una serie de decisiones pequeñas y amables que vas repitiendo hasta que se vuelven parte de ti.
El primer cambio es empezar de a poco, mucho más de a poco de lo que crees. Dos o tres sesiones cortas a la semana, hechas de verdad, valen más que un plan perfecto de todos los días que abandonas al mes. Cuando el comienzo es liviano, tu cuerpo y tu ánimo alcanzan a acomodarse sin sentir que todo es cuesta arriba. Recién cuando eso ya se siente natural, tiene sentido pedirte un poco más.
Un truco que funciona para muchas personas es agendar el ejercicio como una cita más, con día y hora, en el mismo lugar donde anotas lo importante. No lo dejes para cuando tengas tiempo, porque ese momento mágico casi nunca llega solo. Si reservas ese espacio y lo tratas con el mismo respeto que una reunión o un control médico, dejas de depender de la motivación del día, que es cambiante, y empiezas a apoyarte en la rutina, que es mucho más fiel.
También importa, y mucho, que el ejercicio no se sienta como un castigo. Si cada sesión es puro sufrimiento, tu mente va a buscar cualquier excusa para escapar, y con razón. Busca una forma de moverte que te haga sentir bien durante y después: algo a tu ritmo, que te deje conectada con tu respiración y con tu cuerpo, no peleada con él. El movimiento consciente, como el que trabajamos en pilates, suele ser amable con las articulaciones y deja esa sensación de haberte cuidado, no de haberte exigido de más.
El acompañamiento es otro gran sostén del hábito, y quizás el más subestimado. Es más fácil no faltar cuando alguien te espera y te conoce por tu nombre. Por eso en MAGPALON, en Concón, trabajamos en grupos de máximo cuatro personas y cuidamos tanto el cuerpo como el ánimo con el que llegas: en un espacio chico, tu instructora ve cómo estás ese día, corrige a tiempo y celebra tus avances contigo. Y esos avances chicos que muchas notan con el tiempo, como bajar la escala con más soltura o descansar un poco mejor, merecen celebrarse, porque son justamente los que te dan ganas de volver.
Habrá semanas en que igual falles, y necesito que estés preparada para eso sin drama. Una semana perdida no borra lo avanzado ni te convierte en alguien que no puede. Sé amable contigo, retoma en la próxima sesión y sigue. Tratarte con dureza solo agrega culpa, y la culpa cansa más que el ejercicio. Eso sí, si tienes una lesión, estás embarazada, vives con alguna condición diagnosticada o sientes un malestar emocional que te pesa, conversa primero con tu médico, kinesiólogo o un profesional de salud mental: el ejercicio puede ayudarte a sentirte mejor, pero acompaña, no reemplaza esa atención, y una buena clase siempre se adapta a lo que tu cuerpo necesita.
Si te hace sentido empezar acompañada y sin presión, nos encantaría conocerte. Puedes escribirnos por WhatsApp y dejarnos tus datos. Vamos de a poco, a tu ritmo, para que esta vez el hábito llegue para quedarse.